Crónica de una expedición al continente Antártico 2008 (1a. parte)

Crónica de una expedición al continente Antártico 2008 (1a. parte)

17/01/2013  By

Originalmente publicado en el Diario de Yucatán, el 10 de junio de 2008.

En febrero 2008, en pleno verano austral (1) tuve la oportunidad excepcional de visitar el “continente blanco”: la Antártida. No es un lugar muy concurrido como destino turístico, pero cada vez está siendo más popular. A continuación describiré las experiencias relevantes ocurridas, que sin lugar a dudas, estoy dispuesto a repetir en el futuro.

Efectivamente, el primero de febrero de 2008, partí desde esta ciudad de Mérida, hacia el extremo sur del continente americano, a la ciudad Ushuaia (2), en la república Argentina, en lo que sería un viaje por casi tres semanas que me llevarían también a la Antártica. Esperé varios meses, mismos que me sirvieron para documentarme sobre el tema. Fue como un reto, el alcanzar un lugar lejano y extremo.

antartida3




Península Antártica

Era un día a finales de agosto de 2007, cuando estaba tratando de encontrar un lugar para las próximas vacaciones. Desde meses anteriores estaba barajando varias opciones. Dediqué algunas noches investigando en Internet. Mientras más investigo, la curiosidad aumenta.

Llegué a una página de Internet de una empresa que ofrecía varias opciones de viaje de expedición. Antarctica Cruises, propiedad de Zelfa Silva y Gunnar Hagelberg, brasileños, radicados en Buenos Aires. El leer sus páginas fue muy interesante, y me motivó aún más a desear vivir esa aventura. Intercambiamos muchos correos electrónicos, solicitando información, aclarando dudas, etc, todo resuelto con oportunidad.

Desde la contratación hasta la fecha de salida pasaron poco más de tres meses. Durante todo ese tiempo, conseguí literatura del tema, así como también observé innumerables videos de esta experiencia colgados por otros viajeros en YouTube. Contraté un seguro de viaje que cubriera cualquier eventualidad, ya que al estar a más de 1,000 kms. de distancia de la población más cercana, tiene su riesgo. También adquirí alguna ropa térmica que pudiera servirme ahí, así como pantalones, rompe vientos y una chaqueta, todos repelentes al agua, que me ayudarían a soportar el clima extremo.

1° de febrero. Por fin, llegó el día de partir. Fueron poco más de 30 horas entre esperas de aeropuertos, los vuelos en sí y traslados entre aeropuertos (3), hasta llegar a Ushuaia.

 

Faro Les Eclaireurs

En noviembre de 2006 ya había estado por ahí, y ya conocía bien el lugar. Durante los primeros días, volví a hacer algunos de los recorridos hechos anteriormente, buscando recordar esas agradables experiencias, y vivir otras nuevas. Fui al Parque Nacional de Tierra del Fuego. Un tramo del camino puede recorrerse en tren. Ya en el parque, se llega al final de la Ruta 3, conocida así, a la carretera que va desde Buenos Aires y atraviesa toda la Patagonia Argentina, hasta llegar a la provincia de Tierra del Fuego, de 3,063 kms de longitud, y que es parte integrante de la carretera panamericana que cruza todo el continente hasta Alaska. Unos metros más al sur, se llega a la Bahía Lapataia, a escasos metros de la frontera con la república de Chile.

El día programado para abordar el barco era el martes 5, pero por un atraso ocurrido en la expedición anterior por mal tiempo a su regreso, mi expedición partió un día después. El barco fue el MS Andrea, operado por Elegant Cruises and Tours Inc. El recorrido fue, desde Ushuaia, atravesando el Canal de Beagle, y una vez en mar abierto, dirigirse hacia el sur, rumbo a la Península Antártica.




La distancia que separan a América y a la Antártida son aproximadamente 1,000 kms, mismos que el barco se demora 2 días en recorrer. El tránsito por el Paso Drake es bastante agitado, debido a las fuertes corrientes marinas y altas olas que giran alrededor del continente blanco. Al pasar por ese punto, se forma un cuello de botella. Fue causa de mareo para muchos de los que se encontraban a bordo, incluyéndome a mí. Eso no fue obstáculo para disfrutar la experiencia del momento.

Durante el tiempo que pasé abordo, no hubo momento ocioso. Siempre había algo que hacer: explorar el barco para conocerlo hasta el último rincón, así como asistir a diversas conferencias impartidas por miembros de la tripulación. Los conferencistas, con muchos viajes de experiencia en la zona, son especialistas en diversos temas, como aves, mamíferos, geología, ecología, etc. Además había pláticas, donde el capitán hacía recapitulaciones de los eventos ocurridos durante el día.

Antes de la primera expedición en tierra, hubo una plática informativa y de presencia obligatoria para todos, donde se tocaron temas acerca de los cuidados que debemos seguir durante la estancia en tierra antártica. Esto relacionado con temas ecológicos y los qué hacer y qué no hacer ahí. Los líderes de la expedición pusieron énfasis en como manejar la basura: nada debía quedarse ahí. Todo debería regresar a bordo. Además, no acercase demasiado ni tocar a los animales, porque pudiéramos ser víctimas de un ataque. Hay que recordar que son animales salvajes. Tampoco debemos hacer ruido ni asustarlos. Tener cuidado con sus nidos. El objetivo era dejar la zona visitada tal y como la encontramos a nuestra llegada.

 

Vista de la popa, Paso Drake

 

Todas las noches, entregaban a los expedicionistas el programa de actividades para el día siguiente, incluyendo los lugares a visitar, la hora estimada de salida, horarios de los alimentos y las conferencias.

Durante el trayecto rumbo a la Antártida, fue posible observar desde a bordo diferente fauna, diversas aves: desde gaviotas antárticas hasta varios ejemplares albatros ceja negra, viajando junto al barco.



MV Andrea

La comunicación con la civilización era únicamente a través de satélite, tanto telefónica como Internet. El costo de conexión de esta última era de 1 dólar por minuto. Saque usted sus cuentas, con una conexión lenta, lo que me costó enviar cada e-mail, mismos que parecían telegramas. Consumí un total de 35 minutos, durante la semana que estuve abordo.

Por fin, llegamos a territorio antártico. Se avizoran los primeros paisajes nevados.

Continua aquí.

NOTAS:

(1) en el hemisferio sur (austral), las estaciones son opuestas a las del norte (boreal), de tal forma que si aquí es invierno, ahí es verano, y si aquí es primavera, ahí es otoño.

(2) en lengua yámana significa bahía que mira al oeste. Conocida como la ciudad más austral del mundo, fundada en 1884, con casi 57,000 habitantes según censo de 2010.

(3) en Buenos Aires es necesario trasladarse del aeropuerto internacional Ezeiza al aeroparque Newberry para el vuelo nacional, mismo que está a 30 minutos en taxi.

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