Viaje Mérida, México a Harstad, Noruega

Viaje Mérida, México a Harstad, Noruega

Inició la aventura la mañana del pasado 14 de noviembre. Con la maleta y mochila, llegué a la estación ADO Altabrisa, bajo una leve llovizna. Abordé la camioneta van, con destino directo el Aeropuerto Internacional de Cancun.

Al llegar a Cancun, empiezan los ajustes al reloj, por la diferencia horaria existente en Quintana Roo respecto de Yucatán y el centro del país.
Al llegar, a proceder a ubicar el área de registro de la aerolínea TUI así como la sala de embarque, todo dentro de la Terminal 2. Una vez documentada la maleta, me traslado a la sala de embarque.




Desde hace ya muchos viajes, previendo cualquier contingencia con la maleta documentada (que se extravíe), siempre empaco el equipo fotográfico y de vídeo principal, con sus accesorios en el equipaje de mano. El equipo de respaldo, ropa, encargos y demás en la maleta documentada, siempre tratando de equilibrar el peso de acuerdo a las restricciones de la aerolínea. Afortunadamente nunca me he visto en situación de extravío de equipaje, pero siempre hay el riesgo.

Todos los vuelos hasta el destino final salieron y llegaron en tiempo. Alguno hasta salió antes, ya que todos los pasajeros estaban desde tiempo antes del embarque.




El primer tramo fue hasta Bruselas, Bélgica.

Fueron poco más de 10 horas de vuelo. A mi derecha viajaba un español que vivió unos años en ciudad de México, y que se disponía a regresar a su país. A mi izquierda, otro mexicano. Al llegar al destino, cada quien tomaría vuelos con destinos diferentes.
Como hay ingreso a Europa y cambio de aerolínea, es necesario retirar la maleta documentada y pasar migración. Como todo está en orden, el acceso fue expedito.

Viaje Mérida, México a Harstad, Noruega

Mapa general del viaje de ida a Mérida, México a Harstad, Noruega

Nuevamente a documentar la maleta y ubicar la sala de espera. Por lo general, las salas están de extremo a extremo. Pero en fin, es parte de la emoción, el caminar rápido para llegar a la sala de embarque.

En el aeropuerto de Bruselas, Bélgica

En el aeropuerto de Bruselas, Bélgica

 

Una vez en el nuevo vuelo, esta vez de Brussels Airlines, con destino a Oslo, Noruega. Éste fue de apenas 2 horas.
Al llegar al aeropuerto de Oslo, procedí a cambiar algo de moneda local. Así que cambié a Krones, el equivalente a 200 dólares norteamericanos. Más adelante les contaré el destino de este dinero.

Durante el vuelo a Harstad



Estando en el aeropuerto, me doy cuenta que mis reservaciones de hotel en el destino final no estaban completas. Al momento de hacer el plan definitivo, no ajusté la fecha de llegada. El vuelo que al final adquirí, me permitía llegar una noche antes. El inicial estaba programado llegar a media mañana del día siguiente. Así que llegaría sin disponer de un cuarto de hotel. Pues ahí mismo, sentado en la sala de espera, a través del teléfono móvil, y usando la misma aplicación de reservaciones de hotel, hice una búsqueda de una habitación en el mismo hotel para esa noche. Afortunadamente había una disponible y al mismo costo que las que ya estaban contratadas y pagadas. Así que una vez reservada y pagada en línea, el problema ya estaba resuelto.

Pero…. Se trata del Hotel F2, ubicado en el centro de la ciudad. Una particularidad es que no cuenta con oficina de recepción. Todo está automatizado. Debía recibir con anticipación la contraseña para abrir la puerta principal de acceso al edificio y la contraseña para de habitación, así como el número de la misma. Como pasaron algunos minutos y no recibía ni el SMS ni el correo electrónico con esos datos, procedí mediante la aplicación, solicitarlos. De manera inmediata, recibí en mi teléfono los datos pendientes.




Una vez lo anterior, ya estaba con apetito, así que me dispuse a adquirir una bolsa de botanas y una Coca-Cola. Vaya sorpresa: como todo el empaque está en noruego, no sabía a ciencia cierta lo que había adquirido, pero resultó ser chicharrón de cerdo, que estaba bastante crujiente. Esperaba algo de harina o similar. Pero en fin, apenas tuve tiempo de probarlo y lo guardé, porque ya era hora de abordar el último vuelo, doméstico (dentro de Noruega), que me llevaría hasta el aeropuerto de Harstad/Narvik, a unos 40 minutos en bus a la ciudad de Harstad, mi destino final.

El avión de Norwegian en el aeropuerto de Narvik

Llegué al aeropuerto destino en el tiempo programado. Al salir, hay un autobús disponible para Harstad, el destino final de este largo viaje.
El boleto del autobús lo pagué con tarjeta de crédito, sin ningún problema. Veremos que ese será el medio de pago por excelencia en este país.

Abordo del bus de Norwegian rumbo a Harstad

Tal y como estaba previsto, el bus llegó a la estación de autobuses “Bussterminal”, ubicado a escasos metros de mi hotel, en la zona céntrica de la ciudad.


Con el número de habitación y la contraseña, ingresé al edificio y luego a la habitación, misma que sólo era por esa noche. Dejé el equipaje y al ver que la habitación contaba con un pequeño refrigerador, fui inmediatamente a la tienda de conveniencia ubicada en la esquina de enfrente.

La sala de espera en el hotel F2 en Harstad. Este hotel no cuenta con área de recepción.

Me sorprendió que ya eran casi las 23:00 y estuviera abierta, sin clientes y sin empleados. Al ingresar, sí encontré a una empleada acomodando mercancías en los anaqueles. Procedí rápidamente a tomar algo de fruta y yogurt para el desayuno y me dirijo al área de cajas. Sorpresa: no hay cajas como en los “Oxxos” aquí en México. Hay un área con 4 pantallas y lectores ópticos, desde el cual, los clientes registran su compra y pagan con tarjeta por sí mismos. Yo, sin problema por utilizar esa tecnología novedosa para mi, pero lo que me impedía hacerlo era el idioma. Todos los botones y comandos de la máquina están en noruego, sin opción a otro idioma que pudiera ser el inglés. Así que tuve que pedir ayuda a la empleada, quien por mi, registró mi compra y el pago con mi tarjeta. De ahí en adelante, las compras que no incluyeran producto a pesar en básculas, lo compré así.

En otro blog, les comentaré los peculiares artículos que encontré en esa y todas las tiendas a las que tuve oportunidad de entrar.
Regresé al hotel.

Al fin pude descansar después de viajar por más de 30 horas seguidas y más de 11,000 kilómetros recorridos.
Al día siguiente cambié a la que me correspondía en la reservación de hotel larga de 12 noches.

 

Continúa aquí…