Parte 3. El 26 de junio de 2025 fue la salida en el Tren Transiberiano. Desde temprano preparé mis cosas, desayuné en el hotel: entre las diferentes opciones disponibles: pan tostado, salchichas, jamón, quesos, zanahoria y remolachas picadas, había la ensalada de mayonesa, también llamada «ensalada rusa». Salida del tren Transiberiano. Sí esa misma que aquí en Yucatán también se prepara. Su aspecto y sabor son muy similares. Sólo que esa no tiene la carne de pavo asado deshebrada, pero sí pequeños cubitos de jamón y algunos granos de elote.
Propósito de esta crónica: Que te inspires aquí para vivas una de esas aventuras que cambian la vida.


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Viaje en taxi
Solicité un taxi de la aplicación ya mencionada. Me trasladó a la Estación Yaroslavskiy ( Ярославский вокзал ). El traslado tuvo un costo de 657 rublos (menos de 160 pesos mexicanos) y una duración de 37 minutos.


Al descender del taxi, inmediatamente llamó mi atención otro de los siete rascacielos de Stalin: El Hotel Leningrado ( Хилтон Москоу Ленинградская ). El tercero que veía.

Como me gusta llegar con suficiente anticipación, tuve oportunidad de recorrer el interior de la estación. Ubicar la sala de espera y la salida hacia los andenes. Esto para ya conocer la ruta que tengo que seguir para el abordaje. Estaba pendiente de las enormes pantallas con la información de las llegadas y salidas de los diferentes trenes.



Tenía boleto para las 13:20 hr. El tren era el número 70 y estaría en el carro 5, cama 8. La ruta de este tren era Москва–Чита o Moscú-Chitá, pero yo descendería en la estación de Irkutsk, muy cerca del Lago Baikal. Salida del tren Transiberiano.



Ingreso al tren
Luego de comprar unos refrescos en una tienda en el interior de la estación, escuché el aviso para pasar al andén #1 donde estaba mi tren. Procedí a recorrer el camino que ya había visto anteriormente y luego de caminar una distancia considerable, llegué a la puerta de entrada al carro 5. Ya me esperaba la azafata del tren. A pesar de tener mi boleto impreso en la mano, el acceso al tren fue únicamente con el pasaporte. Luego de verificar los datos en su dispositivo móvil, me dio brevemente la bienvenida y me permitió ingresar. Todo en ruso, pero supuse que así fue, porque no entendí nada. Salida del tren Transiberiano. Habían otras personas esperando entrar, así que, si todo estaba bien, no había tiempo para traducir y demás.


Mi cabina, mi hotel por los próximos días
Me dirigí a mi cabina, la segunda, donde están las camas 5-8. La mía era la #8. Estaba ubicada en la parte de arriba. Era necesario usar una pequeña escalera plegable para subir hasta a ella. Tenía a la mano, contactos de energía eléctrica y una lámpara de lectura. Igualmente espacio para la mochila. La maleta de rueditas había que guardarla bajo la cama inferior, a nivel del piso.



Ya estaban en la cabina, dos de mis compañeros, ambos rusos. Sólo uno de ellos, Mikhail, quien hablaba un poco de inglés. Así que con él pude hacer algo de plática. Salida del tren Transiberiano. El otro, sólo hablaba ruso y nunca supe su nombre. La otra cama permaneció vacía el paso de algunas estaciones hasta que fue ocupada por otro ruso.
Arranque del tren
Llegó la hora, y el tren se empezó a mover justo a la hora programada. Inicié así, un recorrido de 9,288 km, atravesando este extenso país que es Rusia, de Oeste a Este, hasta la costa del Océano Pacífico.

Esa cabina sería mi casa por las siguientes cuatro noches. En esa primera parte, recorrí 4683 km, el tramo Moscú-Irkutsk, y llegué en las primeras horas de la mañana del lunes 30 de junio.


Un rato después de haber iniciado el viaje, la azafata nos entregó a cada quien, una caja, tipo «cajita feliz», conteniendo el primero de los alimentos, que estaba incluido en el boleto. Incluyó una ración de carne de res con zanahorias, ejotes y lentejas. Además un paquete de galletas, otro de salami rebanado al vacío, un pastelillo, un juego de cubiertos desechables y una botella de agua purificada. Salida del tren Transiberiano. El platillo estaba contenido en un envase de aluminio desechable, igual como entregan en los aviones durante los vuelos largos.
También recibí una bolsa del tipo resellable, que contenía entre otras cosas: un cepillo y un tubito de pasta dental, un antifaz para dormir y unas pantuflas desechables para andar dentro de la cabina, muy parecidos a los que también se ofrecen en los aviones en los vuelos transcontinentales.
Primer descenso, breve caminata en una estación de tren
El primer descenso que hice en la ruta fue en la estación Danilov, la #5 del recorrido. Pude caminar por aproximadamente media hora, en el andén de la estación, tomar fotografías y vídeo.
Mira aquí la lista de las estaciones de la ruta del Transiberiano


Mira aquí mi visita a la Estación Danilov, Rusia:
En listado aparte, muestro todas las estaciones en las que se detuvo el tren a lo largo de la ruta. Algunas de las paradas fue de apenas 2-3 minutos. La más larga fue en Krasnoyarsk, de casi dos horas. En las paradas largas, el tren recibe mantenimiento y posibles ajustes en la locomotora y vagones, pudiendo ser eliminados algunos y agregados otros. Cabe aclarar que este tren es 100% eléctrico.
Algunos datos acerca de esta antigua ruta de ferrocarril
Para tener una idea de la longitud de este tren, El Transiberiano en su ruta Moscú-Vladivostok equivale a: casi 6 veces el Tren Maya (completo), 14.3 veces el Chepe (Chihuahua-Los Mochis), 26.6 veces el Chepe Express (Creel-Los Mochis) y 30.1 veces el Interoceánico (Salina Cruz-Coatzacoalcos).
El Transiberiano fue construido entre 1891 y 1916. En un inicio se usaban locomotoras de vapor, varias de las cuales se exhiben en muchas de las estaciones de tren de la ruta. En los vídeos de mi canal de YouTube se pueden ver varias de ellas.
La electrificación del Tren Transiberiano
La electrificación de la ruta se inició en 1982 y se demoró 40 años. Este tren es de baja velocidad. Hay algunos tramos de alta velocidad, distintos a esta ruta.
Por otro lado, además de la ruta original Moscú–Vladivostok, existen el Transmongoliano que conecta con Ulan-Bator en Mongolia y el Transmanchuriano que conecta a Pekín en China. Para cada uno es necesario cambiar de tren. Salida del tren Transiberiano.
Interior del tren
En el tren hay un carro restaurante, donde se pueden hacer las comidas. Está abierto desde las 7 a 18 horas. Tienen un menú disponible.


Hay máquinas vendedoras de galletas, sopas tipo ramen, golosinas, refrescos y café. Así que si tienes antojos y no es hora del restaurante, hay una máquina que puede sacarte del apuro.
Igualmente en cada carro hay dispensadores de agua fría y caliente. Con esta última muchos se preparan té. Parece que beber té aquí es muy común, como el mate para los argentinos.
Los baños son parecidos a los de los aviones, pero un poco más amplios. De los dos que hay en el carro, uno tiene ducha. Así que podemos darnos un baño si queremos.
Compañero de cabina
Mi compañero de cabina, Mikhail me regaló varios sobres de té verde y negro «Niktea«. Me preparé uno. Antes, le solicité a la azafata en calidad de préstamo, una cuchara y un elegante vaso de vidrio con su base y agarradera de metal. Estaba decorado con el logo del tren. Esos implementos están disponibles abordo sin costo adicional, pero hay que devolverlos antes de finalizar el viaje. Pero, antes de finalizar, adquirí uno como recuerdo, que también están disponibles para venta, al igual que otros objetos.
En los paisajes que pude observar hasta antes del anochecer, pude apreciar las casas de algunos de los poblados por las que pasaba el tren. Muchas de ellas, humildes, de tablones de madera, con techos de láminas de «dos aguas». Me hicieron recordar a las que se pueden ver en algunos poblados de Yucatán. Pero éstas, todas con su chimenea, por lo extremo del clima en el invierno. Algunas de ellas con su granero al fondo. Tengo algunas fotografías. En otras partes, desde el tren, además pude observar sus patios, donde tenían sembradas sus hortalizas. Muy probablemente papas, zanahorias y remolachas.

Ya empezando la noche, como a las 10pm, pasamos frente a la estación Galich, la #8 de la lista.
Mi segundo día abordo: Viernes 27-junio
Ya en horas de la mañana, documenté con video el paso por la estación #24 de Falenki. Un rato después el tren se detuvo por casi media hora en la estación Balezino, la #26. Pude caminar por los andenes y visitar una de las tienditas de la estación. Compré el primero de los imanes de recuerdo para el refrigerador. Luego pasamos por la estación Kez, la #27, con una breve parada de 2 minutos.

Posteriormente descendí en la estación Perm II o Permanente II, la #30 del recorrido. Aquí pude observar como abastecían de agua a los carros, para el servicio sanitario.
A la hora de la comida, fui al carro restaurante. Después de revisar el menú, terminé pidiendo «solyanka de carne» servida con crema agria, limón y hierbas. Era una sopa roja donde predominaban los trocitos de carne picada y la rebanada de limón. Por otro lado, pedí «cerdo horneado» el cual estaba bañado con una crema con champiñones rebanados, acompañado de un tomate y medio pepino rebanados así como una ramita de eneldo. Muy delicioso.
Nuevo récord personal: ingreso a Asia, un continente más
Fue este día, que atravesamos la zona conocida como los Montes Urales. Es una larga y baja cordillera la cual es la frontera natural que divide los continentes Europa y Asia. Ahora ya me encontraba en un nuevo continente para mi. Sumando así a los que ya he visitado con anterioridad: América del Norte y del Sur, Europa, la Antártida y ahora Asia.
Pasadas las 10 de la noche, llegamos a Ekaterimburgo, la estación #33, ubicada en el kilómetro 1,599 de la ruta. El cielo aún estaba algo claro, pero ya se sentía la noche. Desde los andenes intermedios, pude observar otro tren que parecía un tren turístico. Minutos después, ese tren continuó su marcha y pude observar en todo su esplendor el edificio de la estación.

Viajo en el tren del pueblo
Recuerden que el ferrocarril que traigo es el tren del pueblo. El transporte sobre rieles en el que viajan los habitantes que viven a lo largo de la ruta. Salida del tren Transiberiano. Este no es un tren turístico. Esa es parte de las experiencias que quería vivir abordo, viajar junto a la gente local, «sobrevivir» a su idioma, muy diferente al que estoy acostumbrado.
Pasadas las 11 de la noche, registré la temperatura ambiental, la cual eran 15°C. La máxima de ese día había sido 22°C y la mínima 13°C. Aquí estábamos empezando el verano boreal.
Cambio diario de uso horario
También, conforme fui avanzando en la ruta, los cambios de horario fueron frecuentes. Al menos tenía que adelantar el reloj una hora cada día, ya que llegando a Vladivostok, la diferencia horaria versus Moscú era de 7 horas más, esto es, 16 horas más que la hora de Mérida.
Mérida, Yuc. a 7 de noviembre de 2026
CP Humberto Sánchez Baquedano
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